Alzheimer: cómo prevenirlo según la ciencia

Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, nuestro neurocirujano el Dr. Emilio Ayats fue entrevistado en el Canal 24h de RTVE para hablar sobre el estado actual de la investigación, el diagnóstico precoz y la prevención de esta enfermedad, que afecta ya a cerca de un millón de personas en España y podría duplicar su incidencia a mitad de siglo.

Como explicó el Dr. Ayats en la entrevista, el reto de la próxima década no es tanto curar el Alzheimer como conseguir que no llegue a desarrollarse. Y esa carrera pasa, en gran medida, por la capacidad de detectarlo mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas.

Biomarcadores en sangre: adelantar el diagnóstico hasta 20 años

Los cambios patológicos en el cerebro empiezan mucho antes de los primeros despistes. Hasta ahora, confirmarlos exigía pruebas de imagen (como la detección de beta-amiloide) o punciones lumbares. Hoy, técnicas de alta sensibilidad como NULISA permiten analizar hasta 120 biomarcadores en una simple analítica de sangre, sin recurrir a pruebas invasivas.

Entre ellos destaca especialmente el p-Tau217, disponible ya en analíticas específicas, capaz de detectar cambios neurodegenerativos hasta 10, 15 o incluso 20 años antes de que aparezca el deterioro cognitivo. Es, en palabras de. Dr. Ayats, el biomarcador de referencia del momento.

Más allá de la placa amiloide: inflamación, vascularización y mitocondrias

La investigación tradicional se ha centrado en la proteína beta-amiloide y en la proteína Tau, ambas implicadas en las fases avanzadas de la enfermedad. Pero cada vez hay más evidencia de que el origen está antes: en un componente neurovascular, en inflamación crónica de bajo grado, en la pérdida de función mitocondrial y en la reducción de la plasticidad neuronal.

En esta línea, el Dr. Emilio Ayats lidera un protocolo de investigación que combina espectroscopia de infrarrojo cercano —una técnica no invasiva capaz de valorar en tiempo real el estado de neuroactivación y vascularización en 54 áreas cerebrales— con el estudio del papel de la oxigenoterapia hiperbárica sobre la neuroinflamación y la neovascularización cerebral. Se trata de una línea de investigación en desarrollo, y como tal, sus resultados aún están por confirmarse.

Anticuerpos monoclonales: un avance real, con matices importantes

Los anticuerpos monoclonales frente a la beta-amiloide ya están aprobados y en uso, pero el Dr. Ayats invita a la prudencia antes que al optimismo sin matices, por varias razones:

  • Actúan sobre la fase final de la enfermedad, y la relación entre la reducción de placa amiloide y la mejoría cognitiva no es directa.
  • Son tratamientos endovenosos, de administración hospitalaria, con una duración de entre 12 y 18 meses, y de coste elevado.
  • Requieren un estudio genético previo: las personas con doble alelo APOE4 —asociado a mayor riesgo de Alzheimer— presentan también mayor riesgo de hemorragia cerebral con este tipo de tratamiento.

No son, por tanto, aptos para todos los pacientes: su indicación exige una valoración individualizada, rigurosa y basada en evidencia.

Demencia no es sinónimo de Alzheimer

Un matiz importante que subrayó el Dr. Emilio Ayats: no toda demencia es Alzheimer. La demencia es un síndrome clínico de deterioro cognitivo con múltiples causas posibles —depresión en personas mayores, hipotiroidismo u otras alteraciones metabólicas pueden simular un cuadro de demencia sin serlo—. De ahí la importancia de un diagnóstico diferencial hecho por un especialista.

Cinco hábitos con respaldo científico para cuidar el cerebro

Mientras avanza la investigación, el Dr. Ayats destacó cinco factores de prevención accesibles para cualquiera:

  1. Salud cardiovascular. Lo que es bueno para el corazón lo es también para el cerebro desde el punto de vista vascular.
  2. Reserva cognitiva. Cuanto mayor es, menos evidente resulta el deterioro cuando aparece.
  3. Ejercicio físico. El músculo produce BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), un modulador clave de la plasticidad cerebral.
  4. Sueño profundo (no REM). Durante estas fases, las células cerebrales reducen su volumen, lo que amplía hasta un 60% el espacio intersticial y facilita la eliminación de productos tóxicos.
  5. Salud auditiva. Una pérdida de audición moderada o severa multiplica hasta por 8-10 el riesgo de Alzheimer.

Prevención vascular cerebral: el gran reto pendiente

Así como la prevención cardiovascular está hoy asentada en la conciencia general, el Dr. Emilio Ayats defiende que debemos incorporar de la misma manera la prevención vascular cerebral. Los cinco hábitos anteriores son un punto de partida accesible, respaldado por evidencia, mientras la investigación en biomarcadores y neuroinflamación sigue avanzando hacia el objetivo final: no curar el Alzheimer, sino evitar que llegue a aparecer.

Fuente: Entrevista al Dr. Emilio Ayats, Canal 24h (RTVE), Día Mundial del Alzheimer, 21/09/2026

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